Aprende a Leer la Vida

Aprender a leer es uno de los primeros pasos en el proceso educativo, la socialización y la crianza. No solo la lectura de grafemas del lenguaje escrito, los seres humanos aprendemos a leer, interpretar y significar el mundo que nos rodea en el seno familiar, la convivencia y la escuela inicial.

Del Lenguaje Escrito al Lenguaje de la Vida

Hoy sabemos que para los niños antes de los 7 años, interpretar el lenguaje escrito no es tan importante, como la significación del mundo, la percepción relacional y la comprensión de los acontecimientos que la vida va presentando. Allí nos jugamos el primer entrenamiento en lo que llamamos vida espiritual. Más allá de enseñarle al niño oraciones o prácticas piadosas de alguna religión, la base de su desarrollo espiritual está en el entrenamiento y las herramientas de interpretación de la realidad que cada día afronta. Elaborar significados, comprender lo que le ocurre y participar de una realidad que le trasciende son las bases de una vida plena, armoniosa y libre.

Es frecuente ver a los chicos desbordados ante la realidad que les recibe en la adolescencia, más allá del cuidado de los padres y la supervisión de los maestros, sin saber tomar decisiones ni acoger con propiedad el mundo les corresponde. No siempre los padres están ahí para proteger, cuidar e interpretar el mundo que viven los hijos, no siempre pueden entregarle las soluciones hechas, los productos terminados y las relaciones adecuadas. No, ellos tienen que enfrentar la vida que se abalanza, para la cual sólo les prepara un entrenamiento progresivo de uso de la libertad, la toma de decisiones y la construcción de visión significativa.

Eres Responsable de tu Aprendizaje

Ahora, es posible que de adultos, nos demos cuenta que nuestros padres, con buena intención y mala información, hayan querido darnos todo hecho, “evitarnos sufrimientos”, “que viviéramos lo que ellos no pudieron”… y un sin fin de virus mentales inconscientes que sólo lograron dejarnos analfabetas cuando se trata de leer nuestra propia vida, significarla y comprenderla. Es posible que pretendamos quedarnos con sus paradigmas y renunciar a nuestra capacidad de imaginar, soñar y crear nuestro mundo, nuestras soluciones y propósitos.

Todo eso es tan posible como inútil. No son ellos los responsables de tus resultados como adulto, ellos hicieron y entregaron lo mejor que tenían disponible de acuerdo con sus paradigmas y los lineamientos de la cultura que les correspondió vivir. La pregunta es ¿te quedarás culpándolos? O ¿aprenderás a leer la vida?

La vida tiene signos, símbolos, señales y huellas que será necesario aprender a interpretar para darle significado, comprenderla y construirla. No importa tu edad o condición física, sexual, racial, religiosa o cultural… si esta asignatura sigue pendiente, habrá “algo” que siempre echarás en falta, será complejo configurar tu propósito y movilizar el desarrollo de tu real potencial para contribuir en este mundo.

Leer la Vida

¿Cuáles son entonces las condiciones y variables para leer la vida?

  1. Visión. No llegas a un texto a leerlo sin más, sin interés, sin presupuestos, sin preguntas o expectativas. Tienes un horizonte de lectura. Tener una visión, un conjunto de metas, un por qué para vivir, un sueño, una respuesta apasionada a la pregunta: ¿qué quiero que pase conmigo en un año, dos o cinco? No hay un deber ser en tu visión, será lo que tú realmente quieras, tus sueños más íntimos o tus metas más retadoras. Incluso podría ser no tener deseos… Lo que quieras, como una imagen clara de lo que esperas vivir, construir, dar, hacer o ser. La visión genera concentración, enfoque y horizonte de interpretación de todo lo que te ocurre. Cuando tienes una visión… ya nada es igual, tienes un código personal para interpretar las señales de la vida.
  2. Atención. Si estás distraído no entiendes, no captas, todo lo pasa por alto y la vida te pasa sin darse cuenta. Estar atento a los acontecimientos, los hechos, las personas, las oportunidades y las cosas que ocurren.   Es como mirar las palabras en la página, acogerlas, prestarles atención y darles su importancia. Ten el hábito de registrar los que ocurre, escribirlo, observarlo… sin juicios de valor, sin edición ni priorización. Sólo observa, atiende, acoge la vida que vives, las situaciones que afrontas y las relaciones que cultivas. Presta especial atención a lo repetitivo, recurrente o rítmico, aquellas cosas simples que se mantienen contigo por largos periodos de tiempo. Sé consciente del paso de la vida, date cuenta de ¿quién estás siendo?
  3. No vemos la realidad tal cual es ella, sino tal como somos nosotros. Nunca llegamos ante un texto con la mente vacía, llevamos preguntas, ideas, conceptos, imaginarios que nos permiten seleccionar lo que nos interesa, literalmente “lo que queremos ver” y nos capacita para interpretar esa realidad que formamos con los trozos de información que incorporamos. Lo importante del criterio es: ¿qué preguntar? ¿qué idea subrayar? ¿qué imaginario poner en primer plano? Y aquí es definitivo tener un modelo de vida, un sistema de éxito o un ideal para seguir de manera consciente. Todos tenemos modelos inconscientes que nos dirigen sin que lo notemos. El criterio ha de ser consciente, decidido, optado, acogido y amado. Sin criterio no hay lectura de crecimiento, sin modelo de referencia no hay contraste que te impulse a la evolución consciente y constante. Elige un maestro o una escuela espiritual, un sistema probado de éxito o acoge un ideal de vida que tenga valor suficiente para inspirar tus mejores intenciones y moverte hacia una versión más evolucionada de ti.
  4. Orientación. La lectura procura conocimiento, la lectura de la vida promueve una orientación transformadora de sí mismo hacia la sabiduría: el sabor que tiene la vida, el gusto de vivir. No tiene sentido acceder al conocimiento sin evolucionar, sin reelaborarse permanentemente hacia versiones más evolucionadas de sí. Una vez que eres consciente de tu Visión y pones tu atención en la vida que vives y la sometes a un criterio superior… el siguiente paso es tomar decisiones pertinentes respecto de la orientación que quieres en los acontecimientos presentes, con miras a realizar tu visión y en congruencia con el criterio de valor superior que te guía. ¿Qué cosas concretas quieres hacer, emprender o corregir? Una recomendación: comparte este plan con alguien, ten un compañero(a) de camino, alguien que sea garante de tu orientación y te recuerde tus decisiones.

Leer la vida es fundamental, es cuando trasciendes tus instintos, programas mentales y caprichos, para darle un rumbo a tu vida (Orientación), que responda a lo que realmente quieres alcanzar (Visión), reconociendo la situación presente (atención) e inspirado por un criterio que realmente valoras, respetas y anhelas para ti.

Toda la Vida

La vida no se detiene, no espera por nadie y necesita ser resignificada permanentemente. Nadie vive de las rentas en la vida, no hay un sentido elaborado una vez para siempre… es necesario darle sentido a cada día, a cada momento. Por ello, la lectura es una actividad permanente, siempre estamos incorporando nueva información y viviendo nuevos acontecimientos que requieren reorientación continua.

Leer la vida te permite estar presente, renovar el sentido de vivir, actualizar tu ser interior y alcanzar una versión de ti que evoluciona constantemente.

Aprende a leer la vida, notarás la diferencia.

Ever VegaAprende a Leer la Vida
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