El Teatro es Espejo del Alma

“El teatro nos pone un espejo en el Alma humana.” (Omar Alvarez)

El arte, en todas sus formas, es un medio para el crecimiento espiritual.  Moviliza procesos internos profundos en la medida en que nos pone un espejo que al reflejarnos, promueve la toma de conciencia y la motivación al cambio.

Espejo y Conciencia.  El reflejo es fundamental para darnos cuenta de lo que sucede en nosotros, a nuestro alrededor, en nuestro interior.  Para cada nivel de conciencia se necesita un espejo distinto. Por ejemplo, te das cuenta que estás despeinado(a) cuando te ves al espejo, antes de salir de tu cuarto.  Este espejo físico devuelve y revela las situaciones del nivel físico.  Un buen libro o discusión puede ayudarte a tomar conciencia de errores o desaciertos mentales.  El teatro suele reflejar los estadios más profundos del ser humano, su emocionalidad, niveles de identidad y atisbos de trascendencia.  Allí puede reconocer sus retos y opciones de crecimiento que antes estaban velados.

Modelo y motivo. Darse cuenta no es suficiente, es necesario tomar acción y entregarse. Este dinamismo de entregarse sugiere asumir los riesgos de salir de la zona de confort, romper los miedos y dejarse guiar por el propósito personal de vida. El teatro, la música, el cine y las demás manifestaciones del arte, ofrecen propuestas de lectura y apropiación de la realidad, de las capacidades personales y del sentido que podemos darles.  Al trascender el lenguaje verbal y los conceptos lineales, remiten a la totalidad de lo humano y sus aspiraciones trascendentales para llamarlo y motivarlo al crecimiento.

Al final, tanto en el teatro como en la vida, cada historia es una síntesis, un micromundo, donde todo sucede en pequeño y remite a la totalidad.  La tentación está en quedarse en la individualidad aislada, separarse e identificarse con la pequeña historia.  Si ampliamos el nivel de conciencia, veremos que sólo hacemos parte de un todo y el todo se refleja en nosotros a través de sus manifestaciones. 

El arte manifiesta, refleja, devuelve la totalidad perdida y nos llama a integrarnos y elevar el nivel de conciencia hacia la unidad.

Nuestros Invitados

Omar Alvarez es titiritero desde niño.  Aprendió el arte, junto con su hermano gemelo, con la guía de su padre en su natal Argentina.  Allí fundaron un teatro y desarrollaron gran cantidad de propuestas para todas las edades.  Su obra más conocida y aplaudida en todo el mundo es una puesta en escena de “el soldadito de plomo”, la famosa obra infantil de Hans Christian Andersen.

Cesar Alvarez tiene una historia parecida: titiritero desde niño junto con su hermano, fundador del legendario teatro “la libélula dorada” en Bogotá, Colombia.  Se han constituido en referente del la producción teatral en Colombia.

Ever VegaEl Teatro es Espejo del Alma
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