La paradoja de Verdad y Sentido

No hay verdades absolutas.

Las verdades se construyen de acuerdo con el horizonte interpretativo que las produce, el estado de la ciencia, la investigación o la experiencia. Las hay científicas, racionales, nacionales, circunstanciales, religiosas, culturales… en fin, todo grupo humano produce sus verdades.

Y las verdades son transitorias. Por ejemplo, la física con su rigurosidad y exactitud científica, ha producido verdades transitorias y circunstanciales. Es famoso el caso de Niels Bohr, quien propuso un modelo del átomo en el que alrededor de un núcleo formado por protones y neutrones, volaban los electrones como un minúsculo sistema solar. Pues Bohr recibió el premio nobel en 1920 por esta descripción y a partir de su propuesta se gestaron infinidad de inventos y nuevas creaciones. Años después, otros científicos encontraron que la teoría de Bohn era errónea. Su verdad fue sustituida por nuevas descripciones y descubrimientos que ahora inspiran y encantan a los estudiosos del tema. A Bohr nadie le reclamó el nobel, ni fueron arrojados a la basura los inventos que su teoría inspiró. Sólo salió de la órbita científica, dejó de inspirar y encantar a los estudiosos.

Hay verdades de toda índole, que en su momentos fueron consideradas verdades plenas, sin discusión, sin duda, y sin embargo, ya no le importan a nadie, no inspiran, no hacen sentido. Es el caso muchas verdades científicas, pedagógicas, psicológicas y religiosas. No hay para qué discutirlas, no es necesario, caen en el desuso y en el olvido por su incapacidad de trascender en la vida de las personas comunes y corrientes que caminamos sobre la tierra. Sólo ofrecen sentido y significado al iniciado, quien tiene el contexto y decide dejarse impactar por sus contenidos.  Ahh, y claro, las defiende como el náufrago a su tabla de salvación, cuando no intenta imponerlas a todos.

Aquí radica la paradoja. Hay verdades que no aportan sentido a las personas. Y hay proposiciones falsas que inundan de sentido, inflaman la creatividad, inspiran a la entrega y la inversión del potencial. Esto hace que sea muy delicada la elección de aquello que decides creer, en lo que pones tu confianza, lo que ya no cuestionas.

No dejan de ser cómicas las discusiones sobre política, religión, futbol o marcas tecnológicas. Son diálogos de sordos. Cada quién repite irreflexivamente un rosario de interpretaciones aprendidas que a la manera de verdades reveladas orientan sus acciones, emociones y pensamientos. ¿No será demasiada entrega? ¿les merecen estas causas? ¿No estarán entregando su vida en vano?

Verdad y sentido, una paradoja delicada.

Haz tu propia interpretación del mundo, vive tu propia experiencia, comete tus propios errores… y vive tu propia vida.

Ever VegaLa paradoja de Verdad y Sentido
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