Paradoja: La Otra Mejilla

“Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra…”

Ha hecho carrera en el mundo católico la interpretación de “presentar la otra mejilla” como una victimización del tipo: “ya que me pegaste, pégame más”. Este enfoque resignado y doliente se afinca en una teología sacrificial en la que el dolor sería la semilla de la dicha, el sufrimiento el augurio de la alegría y la condena en vida la promesa de salvación después de la muerte. No deja de ser un tanto trágico y poco convincente para una mentalidad posmoderna, que busca placer en el momento y privilegia la experiencia inmediata sobre la abstracción racional.

¿Qué otra interpretación podemos desarrollar? Cuando alguien te hiera en una mejilla, cuando alguien presente o señale tu lado oscuro, la zona de la que no te sientes orgulloso… evita responder haciendo lo mismo, evita señalar al otro… Más bien, preséntale la otra mejilla, muéstrale tu otra cara, publica tu lado luminoso, aquello que no conocen de ti y es mucho más interesante y revelador. “Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra” es, en esta interpretación, un llamado a:

• Nunca engancharte en peleas emocionales e inútiles desde la oscuridad que todos podemos llegar a tener.
• Ser consciente de tu lado oscuro y procurar iluminarlo, antes que defenderlo atacando a otros.
• Manifestar siempre tu lado luminoso y revelador, buscando que los demás también lo presenten.

Al que señale tu lado oscuro, preséntale también tu lado luminoso. ¿Te animas a presentar tu otra mejilla?
Ever VegaParadoja: La Otra Mejilla
Loading Facebook Comments ...

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *