Salvación ¿de qué?

LA PALABRA EN LA VIDA

15 de marzo de 2015

Juan 3,14-21

Jesús dijo a Nicodemo: Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.

Salvación

Había terminado la misión en la vereda y los misioneros regresábamos al pueblo junto con la gente para participar en la eucaristía solemne de clausura en la parroquia. Todos cantábamos, reíamos y contábamos anécdotas en la vieja camioneta que nos traía saltando por la carreta destapada bordeada de cultivos, de flores y montañas. Cuando nos dimos cuenta estábamos dando tumbos por una cañada abajo hasta que terminamos en la quebrada, unos encima de otros todos aporreados entre un montón de hierros retorcidos. Afortunadamente nadie murió ni resultó herido de consideración. Pero el susto sí fue fenomenal. Una señora en medio de lágrimas y risas pudo decir al fin:

– ¡Nos salvamos de milagro! ¡No nos matamos porque Dios es grande!

Y un niño, limpiándose el polvo y componiéndose la ropa, pregunta socarronamente:

– Y entonces, ¿si nos hubiéramos matado, Dios sería pequeño?

Una pregunta de niño… Una pregunta sin respuesta… Una pregunta que me quedó sonando desde ese entonces y que aparece siempre que me encuentro ante situaciones difíciles de las cuales me libro providencialmente o cuando encuentro textos en la liturgia o en la Biblia que hablan de salvación, como el del evangelio de hoy: “Dios envió a su Hijo al mundo… para que el mundo se salve por medio de él…” Y me pregunto a mi vez, ¿de qué nos salva realmente Jesús?

“Nos salva del pecado”, es la repuesta inmediata que viene de una tradición milenaria y un poco trasnochada, pero que pocos podrían explicar… Una respuesta que se quedó en el pasado como una frase aprendida y transmitida de memoria (un cliché), pero que ya no dice nada o dice muy poco a la gente de hoy. Sería necesario, pues, re-leer el evangelio para tratar de comprender qué fue lo que los primeros cristianos y lo autores del evangelio entendieron por salvación… qué fue lo que experimentaron de Jesús para llamarlo El Salvador… ¿de qué se sintieron salvados por medio de Jesús?

¿De qué?

Teniendo presente toda la simbología que se esconde en el relato de Juan, tratemos de encontrar algunas pistas que nos pueden ayudar a dar una respuesta a esta pregunta… Son cosas sencillas nacidas de la lectura de todo el evangelio y de mi experiencia misionera… Solo aproximaciones, sencillas pistas de lectura que cada uno debe completar y profundizar por medio de la lectura personal, de la contemplación y sobre todo el encuentro directo con el Maestro…

Nicodemo fue a visitarlo de noche… Era un hombre bueno, de la secta de los fariseos y muy instruido en la ley judía… Como muchos de los ancianos contemporáneos y de las personas principales creía en Jesucristo, pero no se atrevía a manifestarlo públicamente por temor de que lo excomulgasen o lo echasen de la sinagoga… Por eso viene de noche a Jesús, en la oscuridad… Jesús lo salva de las tinieblas dándole la verdadera luz.

– Nacer de nuevo para ver el reino de Dios… Sin dejar que Nicodemo le haga ninguna petición Jesús lo sorprende con esta propuesta radical. Si quiere de verdad poner a Dios en el primer puesto de su vida entonces debe volver a nacer… ¡Así como va no llega! No se trata de hacer un remiendo, un arreglito, sino de cambiar completamente su interioridad, lo que llamamos la mente y el corazón. La propuesta de Jesús comienza por “formatear” el corazón instalando en él un nuevo “software”, un nuevo sistema operativo llamado A.M.O.R… Jesús lo salva de una vida mediocre dándole sentido por medio del amor.

– El Hijo del Hombre ha de ser levantado… El sufrimiento, la enfermedad y la muerte causan en el ser humano un sentimiento de derrota y de fracaso… El propio Jesús murió injustamente en una cruz… Sin embargo, nosotros sabemos que ahí no terminó la historia, sino que el padre Dios lo sacó de la tumba, lo hizo vencedor… Podemos alzar los ojos y mirar a lo alto… Jesús en la cruz lejos de ser un signo muerte es para nosotros un signo de esperanza, de resurrección y de nueva vida. Sí, hay sufrimiento, hay enfermedad, llega la muerte; todo eso es inherente a la vida humana… Jesús lo salva de la angustia dándole un horizonte nuevo, una esperanza…

– Para que quien crea en él tenga vida eterna… Lo que para los evangelios sinópticos es el Reino de Dios, en el evangelio de Juan es la vida eterna… Se trata de la misma vida de Dios actuando en la persona que se abre a la acción divina. Mejor dicho, el regalo más precioso, el don más grande de Dios para sus criaturas es él mismo en persona, con todo lo que él es, con todo su amor… Ya desde el Antiguo Testamento sabemos que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, es decir, que tiene ya la marca de la eternidad en sus genes. Somos humanos, es verdad, pero también somos divinos por naturaleza. ¡Esto va para largo! Jesús lo salva de una vida mediocre mostrándole que la vida es eterna.

– Para que el mundo se salve por medio de él… Esa vida divina en nosotros a veces no se desarrolla plenamente por efecto del pecado que hay en nosotros, es decir, el mal…   La buena noticia que nos da Jesús es que esa vida divina -como dormida- que ya está en cada uno de los seres humanos se puede hacer operativa por medio de la fe. ¡No solo somos imagen y semejanza de Dios, sino sus hijos! Jesús nos salva del pecado mostrándonos lo que somos: hijos de Dios

– La luz vino al mundo… Casi en todas las religiones la divinidad está asociada con el sol y con la luz. En la Biblia, la luz es la señal que nos ayuda a encontrar el camino que debemos seguir, lo que nos ayuda a apreciar la voluntad de Dios y a evitar los peligros. El que camina en la oscuridad tropieza. El que tiene la luz de Jesús puede apreciar el valor del sacrificio, la humildad y el amor; también puede ver peligros en la ambición, las riquezas, los placeres y los honores del mundo. Jesús es la clave para entender la historia, para entender la vida… El mundo que no tiene la luz de Jesús aprecia las cosas a su modo, en la oscuridad. El que sigue a Jesús se vuelve también una luz en el mundo, porque se parece a él. Jesús lo salva de la oscuridad dándole la verdadera luz.

– Todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios… Jesús revela las preferencias de su Padre. Jesús cumple la voluntad de su Padre. Eso nos lo dicen los cuatro evangelios. Los discípulos encontraron en Jesús una persona limpia, transparente, coherente entre su manera de creer, su manera de hablar y su manera de actuar, y hasta llega a decir admirados que “todo lo ha hecho bien” Mc 7,37. En Jesús se ve de manera clara la acción de un Dios misericordioso. Jesús atrae a tanta gente porque su vida y su palabra tienen una frescura y un gusto especial que no tienen los otros maestros de Israel: el gusto de Dios. Es fácil creer en el Dios que predica Jesús porque el mismo Jesús se parece al Dios del que habla. Y lo mejor es que todos aquellos que comenzaron a seguirlo se fueron volviendo como él… Jesús los salva de una religión falsa haciéndolos como él.

Y yo me sigo preguntando, ¿de qué nos salva realmente Jesús?

Como dicen en las series al final de un capítulo: Esto continuará…

Jaime Oved smm

Jaime CabrejoSalvación ¿de qué?
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