Tu Otra Mano

Hemisferios Cerebrales

Imagino que ya sabes que tu cerebro consta de dos hemisferios. El izquierdo: racional, lógico, verbal, temporal, secuencial, consciente. El derecho: intuitivo, creativo, atemporal, holístico, metafórico, inconsciente. A nivel motor, cada uno de ellos dirige una parte del cuerpo. El HI dirige el lado derecho y el HD dirige el lado izquierdo. Todo esto es inconsciente, es decir, no te das cuenta, no lo controlas, no tienes injerencia en estos procesos.

Lo sé, esto parece muy enredado y sólo para especialistas. Vamos a dejarlo allí y a pasar a las consecuencias, que es lo que nos interesa. Se dice que cerca del 90 o 95 % de todo cuanto hacemos y podemos es inconsciente. Quiere decir que la mayor parte del tiempo no tenemos idea acerca de nuestros propios comportamientos, no sabemos por qué el miedo, la incertidumbre, la tristeza o la agresividad… así como tampoco sabemos cómo logramos conectar en nosotros la excelencia, la bondad, la alegría desbordante y el servicio gratuito cuando simplemente sucede.

Evidentemente si es alegría, bondad y excelencia no hay problema en dejarlo pasar, no importa tanto saber cómo llegamos a ello. Sin embargo, si se trata de estados menos deseables es natural que queramos saber de dónde vienen y mejor aún, superarlos, cambiarlos, transformarlos. Queremos traer a la consciencia aquello que sucede de manera espontanea con el ánimo de manejarlos… o mejor aún, hacer que cambien, aunque no sepamos cómo, cuándo ni por qué.

Un Trabajo para ti…

El ejercicio es un tanto extraño y simple. Todo el secreto está en la honestidad con que lo realices, en la decisión de soltarte, lanzarte y dejar que fluya en ti todo el proceso. Aquí vamos…

Selecciona un momento y un lugar adecuados… donde estés solo y puedas trabajar en ti.   Toma un hoja de papel y un lapicero. Respira profundo, siente tu cuerpo y relájate. Piensa en el evento, el comportamiento o el estado emocional que no comprendes, que quieres cambiar o experimentar de manera diferente. Con tu mano dominante escribe una pregunta cuya respuesta sabes que está en ti y no la conoces conscientemente… Luego pasa el lapicero a “tu otra mano” y deja que ella conteste. Sólo escribe, evita pensar demasiado tus respuestas, deja fluir tus contenidos internos sin editar, corregir o cuidar demasiado el estilo. Deja que aparezcan imágenes antiguas, voces lejanas, expresiones y representaciones que creías olvidadas. Sin tiempo, sin pensamiento ni lógica aparente. Escribe, sólo escribe, deja que fluya tu contenido interior motivado por la pregunta.

Sólo al final, cuando hayas terminado, cuando tu mano se detenga y vuelvas a la consciencia… puedes hacer otra pregunta o detenerte a leer. NO importa si no entiendes demasiado, no importa si no tiene lógica. Míralo, contémplalo, sonríele y déjalo allí. Sólo importa conocerte, saber lo que te habita, saber que está allí. Y vuelve a escribir, QUE TU OTRA MANO te de permiso para ser diferente, para superar, cambiar o transformar esa parte de ti. Y sigue adelante con tus cosas. Deja de pensar en ello. Mañana, si quieres, puedes seguir ampliando tu nivel de consciencia, dejando que la otra parte de ti, que tu otra mano diga lo que quiera decir.

Eleva tu nivel de consciencia, verás cómo se amplía tu mundo.

Ever VegaTu Otra Mano
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